Una posible revisión del USMCA, el adelanto de subidas en las tarifas transpacíficas y el aumento de los costes de transporte interior están poniendo en cuestión ciertas previsiones y redefiniendo la planificación de las cadenas de suministro en EE. UU.
La segunda mitad de 2026 apunta a ser uno de los periodos de planificación más complejos de los últimos años.
Tres focos de presión diferenciados están convergiendo al mismo tiempo: una revisión clave del USMCA, con importantes implicaciones para el abastecimiento en América del Norte; un endurecimiento antes de lo previsto del transporte marítimo en el corredor transpacífico; y una inflación impulsada por el combustible que está elevando de forma significativa los costes del transporte por carretera e intermodal. En conjunto, estos factores están replanteando las previsiones que muchas empresas utilizaban para la planificación de la temporada alta, la modelización de costes y el diseño de redes logísticas interiores.
Revisión del USMCA: claves a tener en cuenta
El Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá (USMCA) afronta su primera revisión conjunta prevista el 1 de julio de 2026, seis años después de su entrada en vigor. Los tres gobiernos deberán decidir si mantienen el acuerdo hasta 2042, introducen ajustes o muestran su desacuerdo, lo que podría abrir la puerta a una renegociación y, en el peor de los casos, a su finalización en 2036.
No se espera que este sea un proceso meramente rutinario. Desde los tres países, los responsables políticos han señalado que la revisión tendrá un carácter sustantivo, con especial atención a aspectos como las normas de origen en el sector de la automoción, el cumplimiento de los compromisos laborales y medioambientales, el comercio digital, las disputas energéticas y el papel de la inversión extranjera, así como de los componentes que llegan a Estados Unidos a través de las cadenas de suministro de México y Canadá.
Para las cadenas de suministro del sector de la automoción, que representan aproximadamente entre el 20 % y el 25 % del comercio total bajo el USMCA, las implicaciones son especialmente relevantes. Desde 2020, unos requisitos de contenido regional más estrictos ya han modificado los patrones de abastecimiento de los fabricantes (OEM) y de los proveedores de primer nivel.
Para las empresas con presencia en América del Norte, los próximos 12 a 18 meses son clave para:
- Verificar que los productos cumplen con los requisitos vigentes del USMCA e identificar posibles casos límite en materia de cumplimiento.
- Analizar cómo unos requisitos de contenido regional más estrictos o nuevas exigencias de trazabilidad podrían afectar a los costes y al cumplimiento normativo.
- Revisar la solidez de las decisiones de abastecimiento, especialmente en aquellos casos con un volumen significativo de contenido de origen chino que llega a Estados Unidos a través de México o Canadá.
Las tarifas en el corredor transpacifico ya están al alza
Las rutas transpacíficas en dirección este ya muestran señales claras de un adelanto de la temporada alta, con un aumento notable de las tarifas spot desde Asia hacia ambas costas de Estados Unidos tras las subidas generales de tarifas aplicadas en mayo.
Los datos más recientes indican que:
- Las tarifas spot desde los principales puertos del sur de China hacia la costa oeste de EE. UU. han llegado a duplicarse en comparación con las registradas apenas semanas atrás.
- Las tarifas hacia la costa este de EE. UU. desde Asia han aumentado entre un 50 % y un 60 % en un periodo similar.
- Las navieras están aplicando recargos de temporada alta y recargos extraordinarios por combustible antes de lo habitual, y ya han adelantado nuevas subidas para finales de junio y el 1 de julio.
Varios factores están impulsando este endurecimiento antes de lo previsto. Los importadores están adelantando pedidos para anticiparse a posibles cambios arancelarios y a aumentos de costes vinculados al combustible más adelante. Al mismo tiempo, los desvíos de buques por el sur de África, junto con la congestión en algunos puertos de carga asiáticos, están reduciendo la capacidad disponible y alterando los horarios. Además, las navieras están recurriendo a cancelaciones de escalas y ajustes en los servicios para mantener un alto nivel de ocupación y sostener las tarifas.
Es posible que se produzca cierto alivio en las tarifas a lo largo del verano si se recupera capacidad adicional y se suaviza el volumen de envíos adelantados. Sin embargo, a corto plazo se prevé un escenario de tarifas spot elevadas y espacio limitado, con volúmenes de temporada alta que están llegando antes de lo previsto.
El aumento del precio del combustible está impulsando al alza los costes del transporte interior
El encarecimiento del petróleo, impulsado por el conflicto, está elevando de forma significativa los costes del transporte por carretera e intermodal en EE. UU., independientemente de la evolución de la demanda.
Los precios del diésel en el mercado minorista en EE. UU. han pasado de situarse justo por debajo de los 4 dólares por galón a alrededor de 5,60 dólares por galón desde la escalada del conflicto con Irán, con algunas regiones incluso por encima de ese nivel. Este aumento se ha trasladado directamente a las tarifas de los transportistas:
- Los índices de precios al productor en el transporte de carga completa (truckload) y en el segmento LTL han registrado aumentos significativos, revirtiendo varios años de tendencia deflacionaria en el sector del transporte.
- Las tarifas spot de transporte de carga completa en rutas de larga distancia han alcanzado sus niveles más altos desde 2022, con costes medios por milla que han aumentado más de un 25 % interanual según algunos indicadores.
- El aumento de los costes del combustible y una gestión más disciplinada de la capacidad están empezando a impulsar también las tarifas contractuales, trasladándose desde el transporte de carga completa a los segmentos LTL e intermodal.
Es importante destacar que estos aumentos están impulsados principalmente por factores del lado de la oferta —como la reducción de capacidad, el encarecimiento del combustible y una mayor disciplina en la fijación de precios por parte de los transportistas—, más que por un repunte de la demanda. Esto implica que la inflación en los costes de transporte puede mantenerse incluso si los volúmenes se sitúan solo ligeramente por encima de los niveles de 2025. En este contexto, es probable que los cargadores que hayan basado sus presupuestos en las tarifas de transporte por carretera del año pasado las encuentren insuficientes.
Preparando el segundo semestre de 2026
Para las empresas con cadenas de suministro en Estados Unidos, la combinación de estos tres factores da lugar a un entorno operativo más volátil, más costoso y menos predecible de cara al segundo semestre del año. Las compañías mejor posicionadas para gestionarlo serán aquellas que actúen ahora: antes de que la capacidad se reduzca aún más, de que entren en vigor los ajustes de costes del 1 de julio y de que la incertidumbre en torno al USMCA se traduzca en riesgos de cumplimiento.
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